En el mundo de los supermercados y tiendas de conveniencia, el mismo producto puede costar distinto según lo compremos en la tienda física local o en el canal ecommerce de la cadena. Y lo más sorprendente: ese precio también puede variar dentro del canal online según la ubicación del usuario.
Según estudios recientes, los canales digitales de supermercados ajustan precios según el código postal o zona de entrega. Este tipo de variación responde a diferencias logísticas, competencia regional y demanda local. Por ejemplo, un trabajo de investigadores mostró que plataformas de consumo en Tailandia ofrecían precios distintos para idénticos productos según la ubicación del usuario.
Las tiendas de conveniencia urbanas o los formatos express suelen operar con costos más altos por metro cuadrado, menor escala y logística más cara, lo que puede reflejarse en diferencias de precio de hasta un ~20 % frente a supermercados de tamaño mayor.
En el canal online, los precios cambian con mayor frecuencia: algoritmos de demanda, competencia, stock y zona influyen. Un informe de 2025 analiza precios online en más de 100 categorías alimentarias entre julio 2024 y junio 2025 y muestra ajustes de precios en grandes cadenas para mantener competitividad.
Algunos productos pueden presentar descuentos solo tras agregarlos al carrito o iniciar el checkout. Esto incrementa la complejidad para el consumidor y exige mayor vigilancia de parte de los equipos de pricing.
Aunque no siempre se dispone de datos públicos recientes para todas las cadenas, algunos análisis apuntan a diferencias reales cuantificables: por ejemplo, una cadena online mostró un cargo adicional de 10 céntimos por producto respecto a su tienda física, lo que al sumar varios productos puede representar un sobrecoste notable para el consumidor.
Para un encargado de pricing en retail, estas variaciones implican varios retos y oportunidades:
La necesidad de microsegmentar precios según zonas, canales y formatos.
Monitorizar la coherencia de precios entre online y físico, para no dañar la percepción de valor del consumidor.
Integrar datos de ubicación, logística, competencia regional y elasticidad para optimizar estrategias de precios dinámicos.
Vigilar que la variación de precios no genere rechazo del cliente por percibir falta de equidad o discriminación.
La variabilidad de precio entre tienda física y online, y dentro del online según ubicación, es una realidad consolidada. Los responsables de pricing en supermercados y conveniencia deben incorporar esta dimensión geográfica y canal en sus análisis para asegurar competitividad, coherencia y fidelidad del cliente.