Las marcas propias han dejado de ser una alternativa económica para convertirse en un jugador estratégico en las tiendas de conveniencia y supermercados.
En América Latina, este segmento creció un 14,2 % en valor, superando ampliamente el promedio global del 5,6 %. En Europa, las principales economías ya rozan el 40 % del valor total de FMCG (Fast-Moving Consumer Goods) es decir, bienes de consumo de alta rotación como alimentos, bebidas, higiene personal y productos de limpieza.
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Factor |
Detalle |
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Inflación y poder adquisitivo |
Con la presión en los bolsillos, los consumidores se inclinan por productos hasta un 30 % más baratos. Por ejemplo, en Argentina, casi el 30 % elige siempre el producto más económico.
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Cambio generacional y digitalización |
Los Millennials y Gen Z son más leales al valor que a la marca. También hay que agregar, que el ecommerce cuenta con un beneficio y es que permite comparar precios fácilmente.
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Oferta diversificada e innovación |
Higiene, alimentos premium, productos eco-friendly o plant-based.
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Estratégias de retailers |
Canales como discounters (por ejemplo: Aldi, Lidl, Mercadona) impulsan este segmento para fidelizar y mejorar márgenes.
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El auge de las marcas propias es una transformación estructural. No se trata únicamente de ahorro, sino de una estrategia integral donde los consumidores encuentran calidad, valor y variedad. Para los supermercados, las marcas propias representan una oportunidad para diferenciarse, fidelizar y liderar en el mercado.